6 años de terror fascista y 2190 días de resistencia popular

6 años de terror fascista y 2190 días de resistencia popular es un documento político clandestino, de 1977 inedito hasta hoy, que el movimiento obrero campesino de la época convoca “..desarrollar las luchas sociales conjuntas a fin de derribar las alambradas de púa que el fascismo levantó desde agosto de 1971. La dictadura bancerista, pese a su maquinaria represiva, no había logrado descabezar la resistencia popular. Este histórico documento, no adjunta al autor (o autores), recoge e interpreta fielmente las aspiraciones del movimiento sindical boliviano, en su lucha por la recuperación de la democracia. Este portal al tiempo de valorar el aporte de los compatriotas que nos hacen llegar estos documentos inéditos de los tiempos dictatoriales de Banzer y García Meza, revelan indudablemente, para críticos e historiadores, importantes antecedentes de un tiempo importante de la historia boliviana.



El 19 de agosto de 1971, todo el pueblo boliviano fue sacudido por el estampido de las armas criminales que arteramente fueran empuñadas por las hordas fascistas de Falange Socialista Boliviana (partido de latifundistas y de la burguesía burocrática), el ala derecha pazestenssorista del Movimiento Nacionalista Revolucionario (partido de la caduca burguesía nacional que perdió su vigencia a los largo de doce años de desgobierno: 1952-1964); y el Ejército pro yanqui: conocido masacrador de obreros y campesinos desde hacen muchas decenas de años.

Todos ellos, unidos sobre la base de su vieja concepción anti-comunista y anti-popular; llevaron a la práctica un tenebroso plan elaborado por el imperialismo norteamericano, destinado fundamentalmente a frenar el ascenso revolucionario de las masas: comandadas en ése momento por la gloriosa Central Obrera Boliviana, y el Partido Comunista de Bolivia (marxista -leninista); que consideró a la “Asamblea del Pueblo” solamente con fines tácticos de esclarecimiento político, mientras su estrategia fundamental estaba orientada a combatir al latifundio bajo la consigna de “la tierra es de quien la trabaja”.

El imperialismo yanqui y sus lacayos nacionales urdieron esa monstruosa maquinación contra la clase obrera y el pueblo bolivianos, para luego entronizar en el poder un régimen militar fascista, anti-obrero y anti-nacional; que sea la típica expresión de los intereses económicos, políticos y sociales del imperialismo, la burguesía burocrática, la burguesía comercial, los latifundistas criollos; y grupos expansionistas del Brasil: aliados en la cruzada anti-obrera y anti-nacional.

Desde agosto de 1971, la lucha de clases en la sociedad boliviana ha adquirido nuevas formas de expresión. Se ha roto el equilibrio de clases que se dan en coyunturas reformistas como el gobierno de Torrez; hecho que cierra definitivamente la posibilidad de un desarrollo democrático de la sociedad boliviana. El único camino viable para la transformación de la sociedad boliviana. El único camino viable para la transformación de la sociedad boliviana en el sentido progresivo, es llevando la lucha de clases a una forma superior de movimiento y organización. Esto es: desarrollando la Guerra Popular en sus más variados aspectos y fases; a partir del establecimiento de “frentes tácticos” concretos para los diferentes aspectos de la lucha de clases, hasta la construcción de un Frente Estratégico para la toma del poder. Naturalmente que esto es un proceso que demanda consecuencia, tiempo adecuado, y mucho sacrificio.

El carácter de la actual lucha de clases está planteado de la siguiente manera:

En un lado se encuentra el campo revolucionario, conformado por las masas populares y los partidos de izquierda interesados verazmente en la realización de una revolución democrática ininterrumpida hacia el socialismo. Este campo abarca el 90 % de la sociedad boliviana. Desde el punto de vista estratégico, y tomando en cuenta la actual etapa de la revolución, se encuentra a la Defensiva.

Por el momento el campo revolucionario es débil en cuanto a recursos materiales y organización. Pero su futuro es grande, porque el pueblo en cuanto fuerza colectiva de trabajo; vale más que el dinero y las maquinarias que poseen los inversionistas extranjeros y sus sirvientes nacionales.

En el otro lado de la palestra, en franca hostilidad y ofensiva estratégica contra el pueblo; se halla el campo contra- revolucionario: conformado por las clases dominantes ligados al imperialismo, el ejército, la policía, los agentes de seguridad, soplones, amarillos, burgueses y latifundistas que, no pasan del 10 % de la población total del país.

Este reducido grupo de explotadores y represores, transitoriamente tienen mucho poder y fuerza, pero en perspectiva están condenados al fracaso histórico por cuanto sus fusiles y sus bayonetas no tienen capacidad de producir bienes materiales. Pero no hay que olvidar que ninguna clase en el desarrollo de la humanidad ha cedido su puesto sin lucha, y que el enemigo no se cae, sino lo empujamos.

El pueblo trabajador es la base del edificio de esta sociedad. En tanto que los explotadores y tiranuelos tipo Banzer y su pandilla de fascistas que oprimen al pueblo boliviano, son como ilusorios jinetes montados en potro de nieve que, cuando el sol de la liberación nacional lo derrita se precipitaran vertiginosamente hacia abajo.

De este análisis surge la confianza en el futuro, y la perseverancia en el arduo y sacrificado presente revolucionario.

A lo largo de estos seis años de dictadura militar fascista, anti- obrera y anti-nacional, el país ha vivido una intensa lucha de clases caracterizada por el terror y la ofensiva fascista, por un lado, y la resistencia popular y revolucionaria por el otro.

El pueblo boliviano acaudillado por la vanguardia proletaria de las minas, y orientado políticamente por los partidos revolucionarios y progresistas, ha recorrido en el presente sexenio un brillante camino revolucionario de flujos y reflujos; de avances y retiradas, de éxitos y fracasos.

Se trata de cinco etapas claramente definidas que, son parte de un proceso ininterrumpido de lucha entre explotadores y explotados, entre fascistas y hombres civilizados.

I.- DESDE AGOSTO DE 1971 HASTA OCTUBRE DE 1972: RETIRADA TÁCTICA

II.- DESDE OCTUBRE DE 1972 HASTA ENERO DE 1974: OFENSIVA TÁCTICA DE LAS MASAS. Esta etapa está caracterizada por la realización del Ampliado Nacional Minero de Huanuni, que en la práctica constituye la primera respuesta política del proletariado a la dictadura fascista en la nueva situación inaugurada en 1971.

En el Ampliado de octubre de 1972, los obreros del subsuelo discuten y elaboran un plan general de lucha revolucionaria para oponerse a la política hambreadora y represiva del gorilismo que en una muestra de sumisión a los designios del imperialismo yanqui; había dictado la “Ley de Estabilización Monetaria con Desarrollo”; medida destinada a salvar la crisis del dolor en el mercado mundial a costa del hambre y la miseria de las masas populares. Es así que el signo monetario boliviano sufre una devaluación cotizándose oficialmente de 12 x 1 en 20 pesos por un dólar.

El Ampliado Minero al declarar una lucha abierta por el aumento salarial en la proporción de un 67,7 %; influyó enormemente en la conciencia de los demás sectores laborales y populares que a su turno iniciaron una verdadera ofensiva táctica en el marco de las luchas sociales y reivindicativas. A esta etapa corresponden los grandes movimientos de masas de trabajadores fabriles, universitarios y campesinos que desarrollaron luchas simultáneas, inspirándose en las gloriosas y decididas luchas mineras.

III.- DESDE EL 21 DE ENERO DE 1974 HASTA OCTUBRE DE 1975: RETIRADA TÁCTICA

Este periodo es muy rico en cuanto a experiencia de lucha.

El 21 de enero de 1974, el gobierno hambreador y carcelero de Banzer lanzó un decreto en el que autorizaba el aumento de los precios de los artículos de consumo en un 100 por ciento.

Desde 1971-1974; el poder adquisitivo de los sueldos y salarios había bajado en un 67 %, y el costo de la vida se había elevado en un 300 %.

Como los trabajadores mineros tenían un pliego petitorio pendiente dese 1972 por un aumento de sueldos y salarios de un 67 %; al enterarse de la nueva lista de precios establecidos en el país, se declararon en huelga general reactualizando su pliego petitorio y exigiendo la derogatoria de tan descabellado decreto.

Pero los afectados eran los campesinos pobres y medios, cuya pequeña producción mercantil, en el caso de los valles y zonas de colonización, y su paupérrima economía primitiva o natural en caso de los campesinos de los ayllus aymaras y quechuas del altiplano; no les permitía por lo menos comprarse un poco de azúcar. Mientras los precios, de los productos de los campesinos, habían sido virtualmente congelados, y cualquier intento de alza era drásticamente sancionado por la policía y las autoridades aduaneras; el precio del azúcar, la harina, el kerosene, medicinas, ropa, etc. habían llegado hasta las nubes.

En todos los confines bolivianos hubo muestras de protestas por el alza de precios. En el valle de Cochabamba, el proletariado fabril de la “manaco” en estrecha alianza con los campesinos de Quillacollo desplegó una serie de importantes acciones revolucionarias en oposición abierta a las medidas económicas de la dictadura militar, que se venían encima como un aditamento a su política social represiva.

Los campesinos bloquearon la carretera y el ferrocarril hacia Oruro: en Quillacollo, vinto y Suticollo. También bloquearon la carretera 1 y 4 al Chapare en Sacaba, y en el Valle Alto, a lo largo de mas de 100 kilómetros desde Tolata hasta Epizana, 90.000campesinos bloquearon con piedras ramas y troncos, la carretera Cochabamba Santa Cruz y su bifurcación a Sucre. Se trataba de un gran levantamiento campesino espontáneo, clasista y revolucionario.

Sim embargo el papel traidor del revisionismo (conocido apagador de incendios revolucionarios), hizo que tan grande movimiento de masas fuera derrotado con el trágico saldo de 500 muertos y heridos en todas las campesinas insurgentes.

En circunstancias en que la lucha se iba generalizando en todo el país, que a la sazón controlaba la Federación de Mineros, exactamente dos horas después de haberse decretado el Estado de Sitio, firmó un convenio con el gobierno, la comibol, y el ministerio de trabajo, aceptando el aumento del 14 % al salario básico (y no al total ganado) contraviniendo de esta manera las disposiciones del Ampliado Nacional Minero de octubre de 1972 que le mandató luchar por un aumento de un 67, 7 %.

Concertada la confabulación de revisionistas y gobernantes “entre gallos y media noche”, la Federación manejada por Victor Lopez y Salas Moya, Jara y Crespo; esa misma noche del acuerdo entre bambalinas dio instrucciones a las minas para el levantamiento de la huelga; engañando a los trabajadores en sentido de que “el problema fue resuelto favorablemente”.

De esa manera, una vez neutralizada la vanguardia proletaria, el gobierno masacrador concentró, con odio racista y de clase; sus efectivos militares pertrechados de recursos materiales como para una verdadera guerra internacional.

Un mes después de la Masacre de Valle, ante la colectiva y abierta acusación que formularan en una “carta abierta a la FSTMB” los sindicatos de Siglo XX, Catavi y 20 de octubre; por su traición al movimiento campesino, en desmedro de la alianza obrero -campesina; la Federación respondía en su famosa “carta a las bases” en forma cínica y descarada lo siguiente:

No creíamos que el Ejército iba a masacrar a los campesinos…” pierdan cuidado, vuestra Federación seguirá luchando por el socialismo”.

Otro hecho importante es que la gloriosa Central Obrera Boliviana, convocó a la realización clandestina de una reunión ampliada en una iglesia de la ciudad de Oruro, con la exclusión total de los dirigentes de la Federación como Pimentel, Lopez, Salas, y otros que en ese momento se desempeñaban como” coordinadores laborales” al servicio del oficialismo.

En la reunión de la COB, en cambio participaban esclarecidos dirigentes que, habían mantenido mucha honestidad y lealtad con los intereses de los trabajadores bolivianos.

Sea dicho de paso que, la mencionada reunión fue interrumpida en sus trabajos debido al apresamiento de todos los asistentes al ampliado de la COB, dentro la Iglesia de los padres oblatos de Agua de Castilla Oruro.

De esta manera el proletariado sufrió otro descabezamiento. Y ante la exigencia de los sindicatos mineros de tramitar ante el gobierno la libertad de los dirigentes detenidos en Agua de Castilla, la Federación siempre influenciada hasta entonces por el revisionismo, volvió a enviar una carta a los presos sindicales; donde les manifestaba su decisión de “declinar a contratar un abogado de causa” … por cuanto no sabía “con qué fines se reunía en Oruro la Central Obrera Boliviana.

En las celdas de tortura de las prisiones donde estuvieron los dirigentes mineros, fabriles, campesinos, y universitarios y bancarios que asistieron a la Reunión Ampliada de la COB, les formulaban ese mismo tipo de pregunta: “con qué fines se reunían”. Entre tanto la “máxima dirigencia” del proletariado minero disfrutaba de un clima de paz cordialidad del gobierno.

Las desgracias para la clase obrera no vienen solas. El 9 de noviembre de 1974, el gobierno anti- obrero y anti- nacional dictó la cancelación de los partidos políticos, las organizaciones sindicales y populares.

IV.-DESDE OCTUBRE DE 1975 HASTA MEDIADOS DE JULIO DE 1976: ASCENSO REVOLUCIONARIO DE MASAS CON ACUMULACIÓN DE FUERZAS

Se ponen en pie los sindicatos, no como resultado de una concesión graciosa del gorilismo, sino gracias al empuje de la clase obrera minera educada por el gran estratega proletario: Federico Escobar Zapata que enseñó a los trabajadores mineros que, “nada se logra sin el esfuerzo y el sacrificio; y que las grandes conquistas de la humanidad siempre fueron regadas con sangre”.

La consigna de “ascenso revolucionario de masas, con acumulación de fuerzas”, planteada por el Partido Comunista de Bolivia (marxista-leninista), prendió con bastante entusiasmo en las masas populares.

Pero desde el punto de vista de las organizaciones políticas, tuvo tres tipos de interpretación y práctica:

a). – La actitud infantilista de ciertos grupos pequeño burgueses y aventureros que solamente estimulaban el “ascenso” de las masas, y no le prestaban ninguna atención al factor” acumulación de fuerzas”.

b). – La conducta reformista de los revisionistas burgueses incrustados en el seno de los trabajadores; que temerosos del ascenso revolucionario del pueblo, solamente querían la “acumulación de fuerzas”, pero dentro un mar de aguas tranquilas. Estos instigan al proletariado para que haga exactamente el papel de una gallina clueca.

c). -La actitud proletaria marxista-leninista que, combinaba creadoramente la estrategia y la táctica, dando una adecuada dirección política a todo el movimiento de masas.

Para el PCB (ml), la tesis de “ascenso revolucionario de masas con acumulación de fuerzas”; significaba, ante todo, avanzar con seguridad, conquistando milímetro a milímetro reivindicaciones económicas, políticas y sociales. Asentándose cada vez con más fuerza, dentro el marco de la preparación de la base política de la Guerra Popular, como el único medio para salvar a Bolivia.

Los marxistas/ leninistas sabíamos perfectamente que no era posible lanzarse en forma unilateral al ascenso, sin acumular fuerzas en la base social de la revolución. Al respecto la historia de la lucha de clases de nuestro pueblo ha demostrado dos experiencias concretas:

1.- Se han desarrollado muchos ascensos de masas, hasta que se han creado muchas situaciones revolucionarias: pero a falta de una correcta dirección, han caído Enel vacío.

2.-No puede haber acumulación de fuerzas al margen de una lucha de clases.

Por eso cuando nuestros cuadros obreros van portando el marxismo-leninismo – pensamiento Mao Tse- Tungal congreso minero de Corocoro en mayo de 1976; lo hacen consientes de que tal evento no tiene fines estratégicos para los comunistas, ni mucho menos se podía convertir la tribuna del XVI Congreso Nacional Minero en un trampolín de salto parala toma del poder del proletariado. Los comunistas sabemos que el problema del poder no se resuelve en la última instancia en conferencias, congresos y manifestaciones, y que por eso mismo todas estas tareas tácticas del proletariado, deben subordinarse y servir de base a otra forma principal de lucha: la lucha armada.

El gobierno fascista de su parte, comenzó a sentir miedo ante tan grande ascenso de masas. Por eso es que, desde fines de abril de 1976, ya comenzó a organizar su contra- ofensiva en todos los frentes y niveles de lucha, distribuyendo con anticipación sus fuerzas militares y paramilitares en los puntos más neurálgicos del país.

En este tipo de ambiente político se realizó el histórico XVI Congreso Nacional Minero en la localidad de Corocoro, donde 500 delegados representando a 60.000trabajadores de la minería estatizada, privada y cooperativizada aprobaron muchas cosas de suma importancia para los intereses de la clase obrera y el pueblo bolivianos.

- Una declaración política de contenido revolucionario.

- Desplazamiento de los amarillos y “coordinadores” infiltrados en la organización matriz de los trabajadores mineros.

- Aceptación de una Tesis Política de Huanuni, como material de estudio del proletariado minero hasta próximo evento.

- Lucha por un aumento de salarios a un nivel de 80 pesos base-día; fijando como plazo 30 días a partir de la comunicación de la nueva FSTMB a la Comibol, y en caso de ser negativa la respuesta: ir a la Huelga General Indefinida.

“Después de una espera prudencial, Comibol señaló el 10 de junio de 1976 para iniciar las negociaciones. Todas estas maniobras fueron una cínica manera de burlar y confundir a los trabajadores, ya que, a menos de 24 horas de iniciarse las negociaciones, la dictadura desató la más brutal represión contra dirigentes y trabajadores con la ocupación militar de todos los distritos mineros, asesinando, deteniendo y persiguiendo a los dirigentes y compañeros de base, ocupando las sedes sindicales. Al mismo tiempo procedió al cierre de pulperías, la clausura de radioemisoras y bienes sindicales; al aislamiento y al cerco de los distritos mineros, prohibiendo el ingreso a la prensa” y cortando el suministro de agua y luz. “Los sucesos del 9 de junio han sido largamente preparados y planificados por el gobierno militar que se encaramó en el Poder teniendo como uno de sus principales objetivos: la destrucción del movimiento sindical, recurso que tienen los gobiernos anti- obreros para impedir que los trabajadores reclamen sus derechos sociales, económicos sindicales y políticos” … (FEDMINEROS No 14)

V.- PRESERVACIÓN DE FUERZAS POPULARES Y REVOLUCIONARIAS.
Esta etapa se inicia en julio de 1976, cuando los trabajadores mineros son obligados, por 15.000 soldados armados hasta los dientes; a retornar a sus labores con el fusil en la nuca.

“La Huelga general Indefinida, decretada por la FSTMB fue la correcta respuesta a la arremetida anti- obrera de la dictadura, el recurso de los trabajadores para defender sus derechos y conquistas sociales, económicas, sindicales y políticas” (LIBERACIÓN No 127)

Esta huelga, que en historia del movimiento obrero latino americano y boliviano está considerada como la más larga y combativa, no ha sido suspendida oficialmente por los trabajadores, y tampoco fueron desconocidos sus dirigentes surgidos en el XVI Congreso de Corocoro, ni son desconocidas sus organizaciones sindicales a las que mantienen lealtad clasista y revolucionaria.

Los acontecimientos de junio, no han afectado a la línea general estratégica del proletariado y su vanguardia. Por eso desde el mismo día en que los obreros son obligados por la fuerza de las armas a ingresar a sus labores; se inicia la PRESERVACIÓN DE FUERZAS como parte de los pasos tácticos del proletariado y su partido.

Esto quiere decir que la tarea de la revolución en el momento actual, es fundamentalmente la preservación de fuerzas, para desarrollarlas y consolidarlas mas adelante. Pero preservación de fuerzas revolucionarias, no es quietismo, ni burocratismo. La inercia anquilosa y paraliza el movimiento obrero. Mientras que el aventurerismo, y la precipitación lo debilitan y desgastan.

Una correcta preservación de fuerzas, solamente puede ser posible a estas alturas: combinando creadoramente la actividad de la clase obrera y su partido de vanguardia, coordinando acertadamente las luchas políticas de todas las organizaciones anti-imperialistas y anti- fascistas, combinando la clandestinidad de la FSTMB y la COB con las movilizaciones de las masas por sus reivindicaciones concretas.

Preservar, es conservar la parte que no se ha perdido, para después reconquistar lo que, nos arrebataron a la fuerza.

La camarilla de nazi- fascistas que oprimen a nuestro pueblo, tiene proyectado construir un “Estado Nacional”, que políticamente hablando no es sino, el reinado del fascismo mas brutal y despiadado en un país semi-colonial y semi-feudal como el nuestro.

Lamentablemente en esta etapa difícil, no faltan los oportunistas de derecha y de “izquierda” que, quieren desviar en tal o cual sentido el curso de la lucha de los trabajadores. Los oportunistas de derecha, que ahora se han convertido en “aperturistas”, están dispuestos a negociarlo todo, a única condición que el tirano les conceda la tan ansiada “apertura democrática”. De su parte los oportunistas de “izquierda” están dispuestos a arriesgarlo todo; porque su desesperación pequeño burguesa los tienen totalmente convulsionados.

Ni lo uno, ni lo otro son buenos consejeros a estas alturas. El pueblo tiene que comprender algunas verdades irreversibles: “La emancipación de los trabajadores, será obra de los propios trabajadores”. La solución histórica de los males de Bolivia no depende de golpes y cuartelazos, ni de simples operaciones comando de núcleos revolucionarios, ni mucho menos de la eliminación individual de un solo gorila. La lucha por la verdadera liberación boliviana que tenemos por delante, es larga y cruenta, por eso debemos prepararnos objetiva y subjetivamente para una guerra de clases prolongada y cruenta, pero también sabiendo que por ese camino el triunfo es posible y seguro.

Pero esto no quiere decir que el proletariado y su partido de vanguardia, sabiendo que el carácter de la lucha es prolongado; no deban hacer nada. Al contrario. En cada etapa de la revolución existen tareas que adquieren el contenido de principales.

En esta etapa debemos luchar arduamente para reconquistar el fuero sindical y poner en pie a las organizaciones sindicales. Debemos unirnos todos los bolivianos anti-imperialistas y anti-fascistas en “frentes tácticos” concretos, de cuya selección y promoción surgirán las piedras angulares para construir el Frente Estratégico mas adelante. Es necesario desarrollar las luchas sociales conjuntas a fin de derribar las alambradas de púa que el fascismo levantó desde agosto de 1971. Debemos esforzarnos sinceramente por el acercamiento entre obreros y campesinos.

POLÍTICA ECONÓMICA DEL REGIMEN

Es innegable que la dictadura militar fascista, anti-obrera y anti- nacional todavía tiene mucha capacidad de maniobra, y aparenta mucha fuerza. Pero no debemos olvidar que el poder del régimen radica en la sustentación económica que tiene, sustentación que viene del imperialismo en forma de préstamos y de la venta de nuestros recursos naturales al extranjero.

Estos dineros le permiten al fascismo equipar y mantener un ejército pro-imperialista, cuyos efectivos pasan de los 20.000 hombres armados hasta los dientes, siendo ya el 30 % de ellos profesionales. (mercenarios a sueldo). A parte de eso, el régimen cuenta con un contingente de fuerzas paramilitares que pasan de los 8.000 efectivos.

Desde 1971 hasta la fecha, la dictadura militar ha manejado más de 5.000 millones de dólares obtenidos por concepto de exportación de nuestros recursos naturales, y la permanente Deuda Externa que semanalmente se concreta con los prestatarios extranjeros.

Claro está que el gobierno no solamente dispone para potenciar alas fuerzas represivas contra el pueblo, sino que, ante todo, los dineros que caen en sus manos están destinados al enriquecimiento ilícito de una logia de nazifascistas integrados por Banzer, Natush Bush, Gazer, Maizer, Strauss y otros mafiosos.

Mientras eso ocurre en las esferas del gobierno y sus favorecidos, el pueblo sufre de hambre, miserias, enfermedades y desocupación:

Por eso, colocando como base de nuestro análisis político las cifras estadísticas podemos decir lo siguiente:

1.- La exportación anual de minerales ferrosos y no ferrosos (entre los que se encuentran el estaño), 6 millones de barriles de petróleo, 1.571 metros cúbicos de gas, 2 millones de quintales de azúcar, significan cerca de 700 millones de dólares.

2.- el consumo de calorías en el campo que, antes de la Reforma Agraria era de 1870 calorías por habitante-día; hoy es de 1500.

3.- mientras el país se permite exportar dos millones de quintales de azúcar cada año, un campesino pobre de las comunidades aymaras y quechuas; cuyos ingresos no pasan de 50 dólares al año, solamente consume un kilo de azúcar anualmente.

Hay más de 5.000 agricultores cañeros que reclaman mejores precios para sus productos a los industriales azucareros; quienes les compran la caña de azúcar a precios que están por debajo de su costo de producción. Estos 5.000 agricultores cultivan 65.000 hectáreas de terreno de donde cosechan 2.400.000 toneladas de caña de azúcar. Pero en 1976, tuvieron una pérdida global de 7 millones de dólares que pagaron con el hambre de sus hijos.

De los 23 millones de hectáreas de terreno apto señalada para la agricultura, solamente se utilizan en cultivos 3.700.000 hectáreas, incluyendo los terrenos de barbecho.

Sin embargo, Bolivia compra trigo del extranjero (particularmente excedentes agrícolas de otros países) por un valor de 40 millones de dólares al año, con el consiguiente perjuicio de desatar una competencia desleal a los productos nacionales.

- Las tierras de Abapó- Izozoc cuya extensión alcanza a mas de 100.000 hectáreas, tienen capacidad de producir 800 mil toneladas de trigo, pero el gobierno anti- campesino; lejos de acceder a la parcelación de esas tierras, está planificando entregar a la empresa privada y a la Cámara Nacional de Industria y Comercio para que lo “administre con criterio de la empresa”. A este respecto proclamamos que “la tierra es de quién la trabaja”.

- En Bolivia, la construcción de una carretera de segunda clase, pavimentada cuesta la suma de 1 millón de dólares, debido a los sucios negociados con el consorcio Bartos.

- Desde 1971, se han cerrado mas de 1500 minas y medianas de la minería privada por falta de capitales, medios técnicos y ante todo debido a las altas tributaciones que sus pequeños y medianos empresarios pagan al Estado por la explotación de sus minas.

- La política racista y hambreadora del general Banzer ha hecho que la mortalidad boliviana figura entre las más altas del mundo. De cada mil recién nacidos mueren 148; y de cada mil habitantes mueren 19, promediándose una expectativa de vida de 47 años.

- Para cada 10.000 habitantes solamente hay 6 médicos. Además, que solamente el 1,77 % del presupuesto nacional se destinan a los servicios de salud. Es decir que el Estado designa 5 dólares al año por cada persona.

- Hay un déficit habitacional urbano de 200.000 casas en todo el país, lo que quiere decir que miles de familias deambulan en busca de una casa para alquilar, y entre tanto tienen que vivir asimilados en otras familias o vivir en alojamientos.

- El producto Interno Bruto del país (1.600 millones de dólares) y las Reservas Fiscales (185 millones de dólares) son los mas bajos de América Latina.

- La Deuda Externa ya está por los 3.000 millones de dólares. Lo que significa que toda mujer, niño, varón o anciano, inclusive el que está en el vientre materno, somos deudores de casi 700 dólares per cápita. Pero la dictadura militar fascista, para disimular la tragedia del pueblo y el desmantelamiento del país, trata de engañar a las masas introduciendo artículos de la línea blanca (cocinas y refrigeradores) y televisores; “créditos blandos” como llama. Estos productos son acomodados particularmente a los trabajadores para dar una sensación de bienestar en los hogares proletarios. Pero en el fondo solamente benefician a los grandes monopolios que han visto en Bolivia su mercado favorito para acomodar sus mercancías atochadas y sin venta en otras latitudes del planeta. Lo único que ha hecho desarrollar el régimen de Banzer es el hambre, la minería y la desocupación. Y frente al fracaso de su estratagema de mar, se ha dado a la tarea de hacer un mar en Bolivia: pero con la sangre, las lágrimas y el sudor de nuestro pueblo.

- LUCHEMOS POR LO SIGUIENTE

- 1.- Aumento General de sueldos y salarios

- 2.- Vigencia de la Central Obrera Boliviana y los sindicatos

- 3.-Liberación de los trabajadores encarcelados y retorno de los exiliados

- 4.- Retiro del Ejército de los centros mineros y campesinos

- 5.- por el reparto y la parcelación de tierra a los campesinos pobres en ABapó-Izozog

- 6.- sabotaje a la producción. A menor salario, menor producción. A mas matonaje en las minas, mas desgano en el trabajo

VIVA EL PUEBLO BOLIVIANO