365 días de dictadura fascista y narcotraficante en Bolivia

Foto: Marcha de exiliados bolivianos en ciudad de Växjö 1981 Después del 17 de julio de 1980, trágica fecha en la historia de Bolivia, cientos de compatriotas bolivianos, llegaron a Suecia. Desterrados por la dictadura del General Luis García Meza. De los vuelos provenientes desde Bolivia, desembarcaban cada semana cientos de hombres, mujeres niños y jóvenes, en los aeropuertos de Estocolmo, Gotemburgo y Växjö, para ser trasladados posteriormente a los llamados campamentos de refugiados existentes en ese tiempo en pequeñas comunas, donde estaban concentrados bolivianos, chilenos, uruguayos, argentinos y otros asilados, todos perseguidos por las dictaduras militares imperantes en sus respectivos países. Dirigentes sindicales y políticos bolivianos, organizaron en las principales ciudades suecas, los grupos de trabajo político, para denunciar con movilizaciones los crímenes políticos en Bolivia y gestionar ante autoridades suecas su pronunciamiento de condena y rechazo a la dictadura garciamecista. Presentamos, aquí y probablemente sea uno de los primeros y principales documentos que se haya redactado al cumplirse el año del golpe militar de 1980.



365 días de dictadura fascista y narcotraficante en Bolivia

Sabido es por todos los pueblos del mundo que cualquier deseo de las masas trabajadoras de conseguir un mínimo de libertades democráticas, así fueran dentro el clásico marco burgués, siempre es interpretado por las clases reaccionarias como sinónimo de “desorden y anarquía”.


Foto: Grupo de bolivianos en Köping 1981
Esto ocurrió en Bolivia el año 1980, cuando las masas populares dirigidas por sus partidos revolucionarios y sus sindicatos clasistas, después de siete años de lucha consecuente contra la dictadura banzerista, lograron arrancar a la burguesía burocrática y al imperialismo una apertura democrática en busca de las libertades ciudadanas que sirvieron para iniciar un proceso de democratización y constitucionalización del país. Debido a la fuerte tensión entre el campo popular y la fuerzas de la custodiada por el ejército, desde 1978 a 1980, se habían llevado a efecto 3 elecciones nacionales y producido como respuesta a las mismas tres sangrientos golpes militares.

Ante la presencia de un proceso democrático que, en 1980, ofrecía a los trabajadores la posibilidad de organizarse, la burguesía burocrática y comercial que, desde hace 17 años controla el aparato estatal, y hace 10 años se encuentra vinculada a la mafia internacional del narcotráfico, se asustó demasiado y aceleró el derrocamiento del gobierno provisional de la señora Lidia Gueiller Tejada.

Foto: Bolivianos en Köping 1981

En alianza con la reacción interna y las fuerzas anti- comunistas del exterior, el general García Meza recurrió a las más variadas tácticas para encaramarse en la dirección del Estado, pese a la creciente oposición de los sectores democráticos, patrióticos y revolucionarios, que con bastante claridad y anticipación veían que un gobierno encabezado por García Meza, lo único que haría es sumir en el dolor y la miseria a todo el pueblo boliviano.

Pero los militares García- mezistas, ávidos del poder y conscientes de utilizar legalmente los canales estatales para los fines del narcotráfico, no vacilaron en recurrir a la superioridad técnica de las armas para adueñarse del gobierno en la madrugada del 17 de julio de 1980.

Sin embargo, de eso, el pueblo boliviano dirigido por la Central Obrera Boliviana, respondió al golpe con la movilización general a través de la Huelga General, y el Bloqueo de Caminos, pero ni siquiera eso bastó para detener a la bestia fascista, puesto que no se trataba de un golpe más como los que tradicionalmente se habían operado a lo largo de los 156 años de vida republicana, en la proporción de un golpe o cuartelazo cada 9 meses.

No. Ahora el pueblo estaba frente a un nuevo esquema que rebasa los límites de lo nacional. Esta estrategia global tiene su origen en la llamada “Seguridad Nacional” formulada por el ideólogo del imperialismo Robert Macnamara que busca aislar de nuestro continente todo signo de libertad y democracia para convertir a nuestros pueblos en simples abastecedores de materiales primas brutas o semi-elaboradas, que vayan en beneficio de los talleres tecnológicos del imperialismo mundial.

Por otro lado, los monopolios internacionales interesados en consolidar el convenio económico de la TRILATERAL (EEUU- EUROPA OCCIDENTAL-JAPÓN), siempre vieron en Bolivia un país altamente estratégico por su ubicación geográfica cuanto por los ingentes recursos naturales que posee.

De este esquema de fuerzas económicas y políticas conocido como el “CLUB DE LOS RICOS”, se desprendió un importante sector para dedicarse al fácil negocio de la droga y encontró precisamente su caldo de cultivo en Bolivia en el espíritu mercenario y parasitario de la burguesía burocrática que ha cancelado toda posibilidad de desarrollo nacional y prefiere mantener al país en su condición de dependiente y atrasado.

Para éstos, una democracia en Bolivia, sencillamente significaba desestabilizar la política imperialista en el Continente y por eso mismo era “necesario escarmentar” al pueblo boliviano, como una forma más de reforzar las dictaduras anti- obreras de Chile, Argentina, Brasil y Uruguay.

Por eso, el golpe militar encabezado por García Meza, además de ser la expresión política y militar de los interese económicos de la burguesía burocrática y narcotraficante, de los latifundistas, ganaderos y empresarios del comercio importador, es también la expresión política de los interese de la reacción internacional y del imperialismo mundial.

A un año de tan siniestro golpe de de ingrata memoria en el pueblo boliviano, el balance nos muestra la presencia de dos campos sociales y económicos diametralmente opuestos e irreconciliables:

1.-CRISIS DE ESTADO Y DESCOMPOSICIÓN ACELERADA DE LA BURGUESÍA BUROCRÁTICA Y NARCOTRAFICANTE.

Históricamente somos testigos de la inevitable y profunda crisis que azota al Estado burgués y pro-imperialista, que debido al carácter dependiente y semi- colonial del país, no puede ni podrá jamás estructurar su propia fisonomía de manera autónoma. Y por más que se ufanen los militares, siempre estarán sirviendo de rodillas a su amo imperialista sin cuya dirección y apoyo no tienen razón de ser. Consecuentemente, el Estado administrado por los actuales militares narcotraficantes sólo tiene dos alternativas concretas: o es desintegrado totalmente acarreando funestas consecuencias para la existencia y la integridad nacionales, o cede su puesto a otro esquema estatal manejado por fuerzas patrióticas con sentido de responsabilidad.

He aquí algunas cuestiones por las que hay motivo de alarmarse: El inescrupuloso saqueo de las arcas nacionales y la desaparición de las Reservas Fiscales en un 95 % priva al país de toda posibilidad de amortiguar la actual crisis financiera. A eso se suma el cada vez más vertiginoso crecimiento de la Deuda Externa que linda en los 4.000 millones de dólares y que arrastra una serie de protestas y sanciones por los pagos no cumplidos y sin ninguna posibilidad seria de re financiamiento. Todo esto determina un negativo desequilibrio en la Balanza de Pagos del país con graves consecuencias para el pueblo en su conjunto.

La quiebra con que operan algunas empresas estatales como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Corporación Minera de Bolivia, y otras, no solo es resultado de la incapacidad administrativa con la que se dirige aquellos entes estatales, si no de la política anti- nacional con que orientan su manejo y, de la falta de dotación de insumos y herramientas.

Se registra una considerable baja en los índices de producción agrícola, debido a que el Banco de Fomento Agrícola ha suspendido sus préstamos e incentivos a los productores medianos y chicos y ha comenzado a derivar dichos fondos en beneficio de latifundistas y ganaderos , otro tanto ocurre con las fábricas nacionales que están al borde de la quiebra y el colapso y que no reciben ningún incentivo estatal, sino más bien tienen que pagar impuestos sumamente elevados y también despedir periódicamente personal de sus empresas.

Por otro lado, asistimos a una especie gradual de desnacionalización de la tierra en Bolivia. Los latifundistas y gamonales que burlaron la Reforma Agraria, y junto a ellos los militares, poseen inmensas extensiones de tierras en el Oriente boliviano, al extremo de que un solo individuo tiene como propiedad privada 50 mil hectáreas. Todos estos viejos y neo- terratenientes se han organizado en una empresa de venta de tierras denominada ANGLO BOLIVIAN LAND & CATTLE COMPANY con sede en Holanda, desde donde han colocado la soberanía nacional en verdadera subasta pública. De esta manera muchos reaccionarios rodesianos y belgas ya han adquirido para su propiedad inmensas tierras en que actualmente explotan la mano de obra barata de los peones agrícolas.

Mientras de esta manera se va destruyendo la nacionalidad, por el otro lado, los militares enganchados al carro del narcotráfico internacional reciben grandes utilidades de los 100 mil kilos de cocaína que exportan anualmente del que reciben más de 1.500 millones de dólares, o sea una suma doble del que generan las exportaciones tradicionales de Bolivia. con ese dinero, a parte de enriquecerse cada vez más, la camarilla gobernante, mantiene todo un ejército de efectivos para-militares y soplones a sueldo que vigilan los intereses del régimen, y hacen vivir al pueblo bolivianos días de luto y terror.

La contradicción entre los diferentes grupos militares por la toma o la conservación del poder, no es sino la contradicción de tres clases del narcotráfico (grupo Banzer, grupo Sirio- Libanés, y grupo Echavarría), que se disputan el control del aparato estatal para continuar con sus fines ilícitos. Felizmente el pueblo boliviano está consciente de eso, y por eso, no se deja engañar con el falso brillo de sus poses populistas.

2.-EL CAMPO POPULAR DIRIGIDO POR LA CLASE OBRERA.

Este campo está conformado por la Central Obrera Boliviana y los sindicatos y las federaciones obreras y campesinas, por el movimiento estudiantil- universitario, las mujeres, profesionales y partidos democráticos, populares y revolucionarios. Estos sectores son los más afectados por la política hambreadora, y carcelera del régimen. Miles de patriotas han pasado por las cárceles y campos de concentración, cientos de familias han sido echadas o forzadas a salir del país, cientos de sindicalistas y políticos de la izquierda han sido torturados y asesinados por los esbirros de la dictadura. Al extremo de que hoy día Bolivia es una gran cárcel donde no existe libertad de expresión y organización.

Como consecuencia de la devaluación monetaria y la inflación, impuestas por el Fondo Monetario Internacional, el poder adquisitivo de los sueldos y salarios ha caído vertiginosamente. Se han suprimido las subvenciones estatales al azúcar, carne, luz y transporte, y todo se ha cargado sobre las espaldas del pueblo trabajador. La desocupación ha aumentado en la proporción de un 25 % y el promedio de vida del hombre boliviano se ha clasificado como el más bajo del continente: 46 años.

En una palabra, debido a la política anti-nacional y anti- obrera de la dictadura, el hambre y la miseria están haciendo estragos con las masas populares. Sin embargo, de tan dramáticas materiales de existencia podemos decir que el grado de conciencia de las se ha duplicado. La necesidad de restaurar la democracia y utilizarla de manera creadora para hacer avanzar la revolución, es un problema claramente planteado por todos hombre, joven o mujer bolivianos, y se enfatiza en la necesidad de recuperar el derecho sindical como la única forma de robustecer las organizaciones básicas y plantearse en el futuro objetivos más profundos. Por eso mismo, los trabajadores mineros se han colocado a la cabeza de las luchas populares por la democracia.

PUEBLOS DEL MUNDO AYUDENOS A CERCAR Y DESTRUIR A LA BESTIA FASCISTA.

A tiempo de recordar un año del artero golpe que los militares narcotraficantes asestaron a la democracia en Bolivia, hacemos un llamado a todos los pueblos del mundo, a los gobiernos democráticos, organizaciones sindicales y culturales, a la juventud en general, que nos sigan prestando su apoyo solidario hasta que los bolivianos derroquemos a la actual dictadura y demos el gobierno que convenga a nuestros intereses nacionales e históricos.

VIVA LA LUCHA ANTI-FASCISTA DEL PUEBLO BOLIVIANO VIVA LA MOVILIZACIÓN POPULAR POR LA DEMOCRACIA

MUERA LA DICTADURA MILITAR QUE OPRIME AL PUEBLO

Suecia, 17 de julio de 1981

COMITÉ BOLIVIANO, GOTEMBURGO
COMITÉ BOLIVIANO, NORRKÖPING
COMITÉ BOLIVIANOS, SURAHAMMAR
COMITÉ BOLIVIANO, ESTOCOLMO